Trabajamos sobre es el impacto psicológico profundo que se genera al sufrir maltrato y/o desamparo de manera repetida y prolongada en el tiempo, especialmente los causados por las personas encargadas de darnos cuidado, afecto y protección. Trabajamos con hipnosis accediendo al inconsciente y a las emociones para conseguir una reparación profunda donde las terapias habituales no llegan.
Hipervigilancia y dificultad para diferencir entre ansiedad y terror / tristeza y desesperanza. Trabajamos con estados mentales reparadores derivados de la hipnosis, donde podemos integrar los recuerdos emocionales y las sensaciones corporales para procesarlos de una forma segura y progresiva.
Daño en el sistema de apego producido cuando el entorno afectivo principal de la infancia falla en proporcionar seguridad emocional. Utilizaremos hipnosis, EMDR y otras técnicas de reprocesamiento para conseguir cambiar los patrones relacionales.
Íntimamente relacionado con el trauma y presente en la gran mayoría de los casos. Trabajaremos en minimizar las sensaciones de miedo hasta, en algunos casos, conseguir una sensación de seguridad para recuperar autoestima en el mundo real y las relaciones.
Presente en casos graves o momentos puntuales. Trabajamos en el inconsciente para generar imágenes y sensaciones corporales que ayuden a la persona a hacer un afrontamiento que le permita volver a conectar con su identidad.
Ausencia de periodos temporales de la memoria, a veces combinada con un desorden en el tiempo de los mismos. Trabajamos para disminuir los sistemas de hiperalerta que interfieren en la integración de memoria y permiten la recuperación y secuencialización de la misma.
Paradójicamente, las víctimas de trauma suelen cargar con un peso de autorreproche mucho mayor que el de los perpetradores, que a veces son idealizados. Trabajamos en tres fases: Entender que no eres culpable, sentir que no eres culpable y perdonarte. La hipnosis y el procedimiento psicológico nos permiten trabajar con los elementos adecuados con los que abordar este proceso.
Derivado del mecanismo de supervivencia por el cual internalizamos la voz del agresor para que este detenga el castigo. Dar la razón al agresor ofrece una vía de escape. El objetivo es sortear los mecanismos de defensa hasta que el paciente comprenda (y finalmente, sienta) que es bueno y adecuado.
Esta incapacidad se da por pensar que no se merece, por desconexión de tus propias necesidades o por terror. Poner límites es el mayor acto de autorrespeto y necesario para crear identidad. Trabajaremos con la correcta utilización del enfado como elemento fundamental para el tratamiento de este problema presente en una gran cantidad de los casos.
En casos de trauma es común el establecimiento de relaciones con personas inmaduras, abusivas o con trastornos mentales graves. Durante el desarrollo de la infancia, el niño aprende que esto es lo normal y siente que no se merece nada mejor. Una de las consecuencias más importantes del proceso de sanación del trauma es que el paciente empieza a valorar las relaciones más sanas.
El tratamiento del trauma es un proceso complejo que requiere de una terapia muy personalizada y un nivel de experiencia y dedicación muy alto por parte de los psicólogos que lo tratan. Las terapias habituales no suelen ser capaces de conseguir un avance significativo, y es aquí donde es necesario encontrar un experto capaz de adecuarse a cada caso.
Nuestra metodología se basa en la hipnosis y el procedimiento psicológico, combinado con técnicas como el EMDR. Trabajamos en diferentes fases, afrontando las múltiples condiciones que se derivan del trauma complejo y relacional hasta conseguir sanar cada parte de forma individual, entendiendo que este es un proceso progresivo.
